“Caballeros del jurado: El mejor amigo que un hombre pueda tener,
podrá volverse en su contra y convertirse en su enemigo. Su propio hijo o hija,
a quienes crió con amor y atenciones infinitas, pueden demostrarle ingratitud.
Aquellos que están más cerca de nuestro corazón, aquellos a quienes confiamos
nuestra felicidad y buen nombre, pueden convertirse en traidores. […]
Las personas están dispuestas a caer de rodillas para
honrar nuestros éxitos, serán los que arrojen la primera piedra, cuando el
fracaso coloque nubes sobre nuestro porvenir. El único, absoluto y mejor amigo
que tiene el hombre en este mundo egoísta, el único que no lo va a traicionar o
negar, es su perro.
Caballeros del jurado, el perro de un hombre está a su lado
en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. […]. Besará
la mano que no tenga comida para ofrecerle, lamerá las heridas y amarguras que
produce el enfrentamiento con el áspero mundo.
Y cuando llega el último acto, y la muerte hace su
aparición y el cuerpo es enterrado en la fría tierra, no importa que todos los
amigos hayan partido. Allí junto a la tumba, se quedará el noble animal, su
cabeza entre sus patas, los ojos tristes pero abiertos y alertas, noble y
sincero, más allá de la muerte.”
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